Alguna vez fui un boldo
Entramado en entrañas de
alturas cimas cúspides.
Previo fui gigante
Di tropiezos que hasta el boldo
escuchó
Nunca tuve amante
Tuve sesos
Pantalones
Fresnos y amaneceres
Rojos tal cielo
Lluvia tal frio
Flamante
A la cima volví
Me negaron
Me niegan
Y seguirán negándome
En sus ramificadas lenguas
de mentira colosal.
De lo gigante
brinda lo absoluto,
De lo pequeño
el inerte se sulfura:
El hambre le mata en su esfuerzo
de insignificante aparecer.