Tras las ramas de eucaliptos
yace una constante sombra irreal
Rodeadas de espinos como huesos
y boldos como litre
En una tierra desbordante de bajas cimas
y pasto seco para quemar
Huele a guano, huele a eucalipto
huele a humo, huele a vientos
De esos que desparraman todo
ripio en cada ladera
Y que mueven mis cabellos sin preguntar
a la vista de las ciudades en las altas
cumbres de los cerros abandonados
del mas allá
Adentro un hombre duerme en una colina
grita en inglés su irracionalidad
y desespera en chillidos abrumadores
El nylon que le cubre no lo usa
Ya que erguido en una tina exclama en libertad
su primitivismo por opción
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