Cuando corrí con ella pensé
Que realmente hacer nada podría
Que su helada mano, junto a la caliente mía
Disparaba disparidad saltona y burlesca:
Sus ojos siempre estuvieron frente a los míos,
Pero su interior ocultaba solo indiferencia.
Gustaba siempre de planear y volar
Detenerse y mirar en cada hombre que la atrapaba
Su larga cabellera y blanca humanidad se contorsionaba
Ante los tristes juegos pélvicos de sus cazadores,
Bebedores, músicos, poetas y cantores.
En el fondo, mi vista de águila la veía
Con un tinto, un pie en la mesa y compañeros
Eso sí, más escuchaba sus delirios lejanos
Mientras admiraba como el nuevo pretendía oír
Sus lamentos, abrazos, gritos y ternura sedosa
Qué gran alboroto causaban en los desconocidos cuerpos.
Finalmente reía, siempre reía y reía
Mis amigos empezaban antes de mi
Y el vino les ayudaba en tal lamentable tarea
Aunque mi risa no era de diversión
Tampoco carcajeaba con ellos
Porque solo sentía lastima y desprecio
Y ella lo sabía
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